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jueves, 28 de noviembre de 2019

Entrevista a Elisabet García, tercer puesto en el VII Premio de Novela Gráfica Social

La ilustradora gallega Elisabet García ha quedado tercera en el VII Premio de
Novela Gráfica Social, que organiza la Fundación Divina Pastora, con su novela gráfica social ‘Nuestro hogar’, una historia sobre la violencia de género en la intimidad de una
familia. Rosa Laparra, gerente de la Fundación Divina Pastora, habla con esta autora sobre su obra, sus proyectos de futuro y sobre este premio.
 

Rosa Laparra: ¿Qué le ha parecido que su obra haya sido seleccionada dentro del séptimo concurso de novela gráfica social?
Elisabet García:
Ha sido una alegría inmensa porque es un concurso prestigioso a nivel nacional. Tener la oportunidad de quedar en un tercer puesto es un verdadero orgullo. Además, es una gran satisfacción recibir la felicitación por parte de mis compañeros de profesión y maestros de escuela.
 

Rosa Laparra: ¿Cómo conectó con el mundo del cómic?
Elisabet García: Estudié Ilustración y al finalizar los estudios dio la casualidad de que abrieron en mi ciudad una escuela profesional de banda diseñada e ilustración O Garaxe Hermético dirigida por Kiko da Silva. Decidí matricularme sin saber muy bien con qué me iba a encontrar. En esta escuela descubrí realmente todo lo que aporta este mundo a la narrativa gráfica. Es su plena esencia. Me quedé tan impresionada que fue una meta a seguir. Ahí empezó mi inquietud. Comencé en la escuela en 2012 y acabé en 2016. Siempre me había dedicado al mundo de la hostelería, pero al poco tiempo de finalizar mi formación me armé de valor y me dije ‘tengo que perseguir este sueño’.

Rosa Laparra: ¿Por qué decidió presentarse al premio y además con un proyecto tan complicado como es la novela gráfica con este tipo de contenido social?
Elisabet García:
Me interesan los temas sociales y las pequeñas historias del día a día. Son las que casi siempre se evita contar en el momento de crear una historia porque son temas que duelen o temas tabúes que muchas veces dejamos atrás porque creemos que no tendrán mercado. Muchas veces parece que trabajamos pensando a quién se lo vas a vender y quién te va a leer y dejamos de pensar en nosotros mismos y en lo que llevamos dentro para encontrar un hueco en la sociedad. Para mí la violencia machista en un hogar no es un tabú, es una lacra que hay que visibilizar, y encontré la manera a través del cómic.


Rosa Laparra: Su dibujo tiene un estilo muy delicado. ¿Su forma de trabajar es tal y como se ha mostrado en esta obra? ¿Sus dibujos suelen seguir esta línea o lo cambia o adapta según la historia?
Elisabet García:
Cada historia es diferente, cuando leo una historia o un guion siempre imagino el resultado del arte final en mi cabeza. Aunque sí se reconoce que son historias mías, no son todas iguales, suelo cambiar alguna técnica. En ‘Nuestro hogar’ entinto a mano y el color es acuarela, muy tradicional. A veces utilizo color digital o no utilizo entintado y me quedo con la línea de lápiz original creando un trazo diferente.
 

Rosa Laparra: Llama la atención en esta obra cómo trata el color y qué tipos de colores utiliza, ¿es el color lo que identifica su obra?
Elisabet García:
No creo que el color sea lo que identifica mi obra, pero sí una parte fundamental en ella, ya que siempre forma parte de la composición y me ayuda a crear las atmósferas que necesito. Es importante narrar también con el color y que no quede simplemente en algo superficial. También es un regalo para el lector.
 

Rosa Laparra: Por lo que me acaba de comentar, utiliza tanto técnicas digitales como tradicionales ¿Prefiere alguna de las dos formas de trabajo?
Elisabet García:
Me quedo con la acuarela siempre. Prefiero las técnicas tradicionales.
 

Rosa Laparra: La verdad es que no conozco su obra, ¿ha publicado algo? ¿Tiene obras cortas?
Elisabet García:
Soy una autora novel, ‘Nuestro hogar’ es mi primera obra larga. Tengo pequeñas historias publicadas con la editorial Retranca, que hace una labor increíble por el mundo del cómic en Galicia. Sí tengo obras cortas, pero no están publicadas. Aunque estoy deseando tener la oportunidad de que así sea.


Rosa Laparra: Dentro de esas obras cortas, ¿hay alguna que destaque por algo que le parezca más interesante que otras?
Elisabet García:
Tengo dos obras cortas que me parecen interesantes, sobre todo, por el uso del color.
 

Rosa Laparra: ¿Tratan también algún tema social?
Elisabet García:
Se podría decir que sí, al menos una de ellas, ya que trata el tema de la herencia climática, desde una perspectiva adolescente. La otra obra corta es un poco más mágica.
 

Rosa Laparra: Después de esto, ¿cree que va a trabajar más sobre la novela gráfica social o intentará de alguna manera abrirse caminos dentro de este mundo?
Elisabet García:
Creo que el arte de dibujar historias siempre va a estar en mí. Si la temática es social o no, eso lo desconozco. Claro que intentaré abrirme camino, soy muy peleona, y si algo me motiva más todavía.
 

Rosa Laparra: ¿Le gustaría comentar algo sobre su vida en relación al cómic?
Elisabet García:
A mí el cómic me cambió la vida. Yo trabajaba en hostelería y descubrir este mundo me dio la oportunidad de pensar que podía hacer algo más en la vida.
 

Rosa Laparra: Esto quiere decir que ahora está trabajando con el dibujo…
Elisabet García:
Sí, ahora mismo voy haciendo encargos personales, trabajos para cooperativas o empresas que buscan ilustradores. Mis últimos trabajos han sido de ilustración científica. Tengo la suerte de poder adaptar mi dibujo a las circunstancias de la demanda, ya sea ilustración científica, cómic, ilustración infantil…Tengo esa soltura de poder adaptarme a un encargo.
 

La Fundación Divina Pastora es una organización sin ánimo de lucro que presta atención a personas con alto riesgo de exclusión social y está orientada a la promoción de obras sociales, benéficas, médico-sanitarias y de protección de salud. Asimismo, colabora con distintas entidades para impulsar la formación e información en los ámbitos educativo, deportivo, medioambiental y de protección del arte y la cultura, fomentando la docencia, la formación y la investigación.

Entrevista a Irina Bubnevica, segunda clasificada en el VII Premio de Novela Gráfica Social

La ilustradora Irina Bubnevica ha quedado segunda en el VII Premio de Novela Gráfica Social, que organiza la Fundación Divina Pastora, son su obra ‘Planeta B’, una historia que trata sobre la basura que se genera y la destrucción del medioambiente. Rosa Laparra, gerente de la Fundación Divina Pastora, habla con esta autora sobre su obra, sus
proyectos de futuro y sobre este premio.
 

Rosa Laparra: ¿Cuándo empezó a interesarse por el mundo del cómic?
Irina Bubnevica:
Hace cinco años cuando llegué a España y decidí cambiar de oficio. Trabajé en publicidad durante diez años y al llegar aquí, pensé que tenía que hacer algo más. Descubrí que me apasionaba el mundo del cómic, del dibujo, la ilustración… Empecé con mucho esfuerzo a dedicarme a esto.
 

Rosa Laparra: Pero el cómic le habrá gustado siempre …
Irina Bubnevica:
Nací en la Unión Soviética donde no había cómic como tal. No solíamos leer cómics y no conocíamos los súper héroes. Leíamos libros con más texto que dibujo, pero siempre me gustó dibujar. Los cómics modernos los descubrí en España. Vi que existía un mundo del cómic tan maravilloso y tan amplio que nunca me hubiera imaginado que era así. No solo hablamos de súper héroes, sino que existen cómics con mensajes muy importantes para que los niños aprendan. Incluso existe la novela gráfica con historias sobre este mundo que no siempre se trata de divertirse.


Rosa Laparra: Además de ‘Planeta B’, ¿tiene otros trabajos? Entiendo que trabaja en el mundo del cómic y la ilustración…
Irina Bubnevica:
Realmente soy una novata. Acabo de empezar, pero sí tengo trabajos de ilustración. De cómic, nada. Ahora me dedico a dibujar mucho y ya tengo más historias que contar y dibujar, pero he dedicado mucho tiempo a aprender. No tengo libros publicados todavía, pero espero tenerlos en un futuro. De momento, tengo ilustraciones sueltas, ilustraciones editoriales y álbumes ilustrados, que todavía esperan ser publicados.
 

Rosa Laparra: El estilo que ha utilizado en la obra, ¿es un estilo habitual suyo o suele cambiar?
Irina Bubnevica:
Es mi método, mi estilo personal. En este caso, es una mezcla de realismo y dibujo plano, pero depende del trabajo utilizo muchos estilos diferentes. Puede ser súper plano o muy realístico, con texturas, mezclando fotos, collages, etc. Puede ser de cualquier tipo, siempre depende del objetivo y del tiempo.
 

Rosa Laparra: ¿Por qué le llamó a su obra ‘El Planeta B’?
Irina Bubnevica:
Porque suelen decir que no tenemos planeta B, pero ¿y si lo tenemos? Qué pasaría si encontrásemos el planeta supuestamente apto para la vida humana a años luz de la Tierra y enviásemos allí un astronauta para sacar las pruebas, pero su nave espacial tuviese límite del oxígeno para realizar su misión y regresar a casa… Es la premisa de la historia El Planeta B. Al final, el protagonista descubre que el Planeta B es nuestro propio planeta Tierra que no había reconocido por estar ocupado con su trabajo y su vida (y su basura). El Planeta B es nuestro propio planeta, pero limpio, sin tanta basura innecesaria que generamos nosotros.
 




Rosa Laparra: ¿Qué método utiliza para trabajar?
Irina Bubnevica:
Ahora mismo utilizo más el método digital.
 

Rosa Laparra: ¿Cómo se le ocurrió presentarse al premio que convoca la Fundación Divina Pastora?
Irina Bubnevica:
Justamente tenía esta novela gráfica sin acabar, pero la quería para alguna publicación importante. Buscando por internet concursos sobre novela gráfica y novela social, encontré este y me pareció una oportunidad muy buena.


Rosa Laparra: El tema que ha escogido ¿es un tema casual o fue inspirado por algo? ¿De qué manera surgió?
Irina Bubnevica:
Es el tema con el que vivo yo. Un tema muy personal. Cada uno de nosotros puede ser el protagonista de esta historia, ser un héroe, quien se da cuenta de su verdadera misión. La basura que generamos es un arma destructiva muy poderosa, que posee cada uno de nosotros… Solo si entendemos que el planeta es la casa que compartimos todos, nadie trataría su casa como tratamos nuestro planeta. Este tema es importante para mí. No generar mucha basura, no dañar nuestro planeta y no estropear nuestra casa. A mí, personalmente, me importa mucho.
 

Rosa Laparra: Enterarse de que su obra ha sido una de las finalistas, ¿provoca algún cambio a la hora de enfocar su trabajo?
Irina Bubnevica: Me motiva a acabarlo y a publicarlo.
 

Rosa Laparra: A la vista de este trabajo, ¿tiene algún otro proyecto de novela gráfica social?
Irina Bubnevica: Sí, porque me gusta hacer lo que de verdad me importa. Pienso en historias para niños más pequeños, pero que sea ecológico, como aprendizaje, para vivir con los demás, con los extranjeros… Estas son historias que me planteo ilustrar.

La Fundación Divina Pastora es una organización sin ánimo de lucro que presta atención a personas con alto riesgo de exclusión social y está orientada a la promoción de obras sociales, benéficas, médico-sanitarias y de protección de salud. Asimismo, colabora con distintas entidades para impulsar la formación e información en los ámbitos educativo, deportivo, medioambiental y de protección del arte y la cultura, fomentando la docencia, la formación y la investigación.

Entrevista con Stygryt, ganador del VII Premio de Novela Gráfica Social Divina Pastora

Stygryt se ha proclamado recientemente ganador del VII Premio de Novela Gráfica Social, que organiza la Fundación Divina Pastora, con su novela gráfica social ‘Felipe se va de viaje’, un proyecto sobre inmigración con el que pretende conseguir que el impacto visual perdure en la memoria de los lectores, más allá de ser una simple historia. Rosa Laparra, gerente de la Fundación Divina Pastora, habla con este autor sobre su obra, sus proyectos de futuro y sobre este premio.
 

Rosa Laparra: ¿Qué supone haber ganado el VII Premio Divina Pastora de Novela Gráfica Social?
Stygryt: Es muy importante porque los premios suelen reflejar una etapa decisiva en la trayectoria de un autor. Aunque no soy español, vivo aquí desde hace casi 30 años y llevo trabajando en el mundo del cómic y de la ilustración más de 20. Este premio es la guinda del pastel. Refleja mi larga trayectoria como autor, sea como ilustrador o bien como guionista
en España, pero también fuera, ya que mis libros se pueden leer en Francia, Bélgica, Suiza, y México.
 

Rosa Laparra: ¿Cuándo empezó el contacto profesional con el mundo del cómic?
Stygryt: En el ámbito profesional hace más o menos unos 22 años, pero fue un primer contacto muy tímido. Empecé trabajando con editores franceses porque todavía no sabía escribir ni hablar castellano perfectamente. Cuando conseguí sacar el diploma superior de castellano en la Escuela de Idiomas ya trabajaba para L´Oeuf, una pequeña editorial francesa de Renne. Poco a poco fui metiéndome en España con varios autores y así logré el apoyo de unos cuantos editores españoles. De hecho, me considero más como un autor español porque la mayoría de mis obras han sido editadas en España y por editoriales españolas.


Rosa Laparra: Y ¿desde cuándo tiene interés por el mundo del cómic?
Stygryt: Desde muy joven. Empecé a leer cómics de pequeño y rápidamente decidí que quería ser autor de cómic, como ilustrador, pero también escribiendo historias, que es la parte que encuentro más atractiva. Hasta ahora, la mayoría de mis libros editados han sido como guionista. Este premio me da la oportunidad de editar realmente mi primera novela gráfica como autor completo.
 

Rosa Laparra: Dado que su contacto con el mundo del cómic ha sido hasta ahora como guionista, ¿hay alguna obra que destaque dentro de su trabajo?
Stygryt: Hay muchas. A algunas les tengo más cariño, no por ser las mejores, sino porque han sido decisivas en mi trayectoria o bien porque han marcado una evolución o bien una evidente transición como artista. Por ejemplo, Las historias de Titú (El Mistigri, Equinoccio, Titú, El sueño de las máquinas) fueron una transición hacia historias mucho más personales, hurgando en mi propia infancia para sacar una compleja trama que habla de la infancia, de sus traumas, de sus sueños, con una narrativa muy poética. También viajamos en el mundo de los sueños y de las pesadillas, otro tema muy recurrente en mi trabajo. Otro ejemplo es el de Puck el gnomo, que es el primer encargo que me hicieron con un tema totalmente ajeno a mi mundo pero que conseguí llevar a mi territorio. El resultado: una obra realmente generosa y creativa a todos los niveles. El mundo de los gnomos no me era para nada familiar y, en un primer momento, no sabía qué hacer, pero conseguí crear una historia fuera de lo que se esperaba y que Dani Cruz, el ilustrador, supo dibujar de manera realmente espectacular. De hecho, este libro tiene más de 10 años y todavía se sigue vendiendo. Se ha editado en castellano, pero también en francés y en catalán, prueba de su impacto en los lectores más jóvenes.
 

Rosa Laparra: De todo lo que ha hecho hasta ahora, ¿‘Felipe se va de viaje’ es la primera novela de carácter social que realiza en el tiempo que está trabajando en el cómic?
Stygryt: Siempre de una forma u otra he tratado el tema social, pero sí, esta novela es la que más se involucra en lo social.


Rosa Laparra: El estilo de esta novela, ¿es su forma de dibujar habitualmente o es diferente a lo que hace normalmente?
Stygryt: Es realmente muy distinta de lo que he estado dibujando los últimos cinco años. Suelo trabajar con libretas de dibujo, lo que me permite hacer mucha investigación tanto a nivel gráfico como narrativo. Esta historia de Felipe viene de otra que es un proyecto de investigación y que, curiosamente, se editará este mismo mes. Normalmente este tipo de historias las edito con Coco Press, mi propio sello editorial. En este caso aproveché una narrativa que había desarrollado para trazar este tema del que, en principio, no pensaba hacer una historia social. Vino así por casualidad, trabajando sobre otra historia y vi que esta novedosa forma de contar tenía mucho más impacto y fuerza de lo que pensaba en un primer momento.
 

Rosa Laparra: ¿Destacaría algo dentro de esa forma de dibujo?
Stygryt:
Al sintetizar tanto el dibujo, volvemos a involucrar la mismísima capacidad creativa del lector. En este caso, el dibujo sólo plantea una dirección, es el lector mismo que emprende el camino hasta el mensaje que le quiero dar. Esta manera de crear siempre me ha sido innata, casi obligatoria. En este sentido, no me considero realmente como un ilustrador sino como un investigador. A nivel gráfico, obras mías como ‘El árbol del tiempo’, ‘Valencia Erótica’, ‘El extraño libro de colorear’, ‘La libreta roja’, ‘El señor Coco’ que estoy acabando o bien ‘Felipe IV’ no tienen nada que ver entre sí, pero tienen una implacable lógica en mi proceso de investigación creativo y narrativo. Curiosamente, ahora no soy un gran lector de cómic. Leo mucho sobre historia, temas sociales, política, arte, a veces ficción… En el caso de "Felipe se va de viaje", no creo que haya una influencia directa. Eso no quiere decir que no he tenido influencias ya que cada artista es la esencia de muchos otros. No puedo negar mi gran admiración por ilustradores como Topor, Folon, Sampé y Moebius, cuya influencia se ve claramente en mi obra. A nivel narrativo, es más complejo ya que hay una gran diferencia entre mi obra más íntima y la comercial. Para mi, a nivel de guion de cómic, Jean-Michel Charlier, Greg, Hergé y Goscinny serán para siempre mis grandes maestros, de los cuales aún tenemos mucho que aprender. Todas estas referencias hacen parte de los creadores de mi generación, hay mucho más, pero realmente ellos fueron los primeros y los más importantes para mi.


Rosa Laparra: ¿Con qué herramientas trabaja? ¿Qué utiliza para realizar el dibujo?
Stygryt: Trabajo sobre libretas A5 o bien A4, con rotulador o bien pincel y tinta china. El ordenador lo suelo utilizar para escanear, realizar la maqueta y el diseño de edición. En el caso de Felipe y de su viaje, lo he utilizado también para poner los grises. Más el tiempo pasa, más me gusta trabajar sobre papel. Aunque el mundo digital ofrece mucha oportunidad creativa, estoy volviendo cada vez más a una manera de crear más sencilla y tradicional.


Rosa Laparra: ¿La historia ‘Felipe se va de viaje’ la ve en blanco y negro con grises?
Stygryt: Sí, totalmente. He hecho pruebas en color y restaba fuerza a la historia.
 

Rosa Laparra: A partir de este momento y de lo que ha comentado que significaba el premio para usted, ¿se va a dedicar a hacer sus trabajos como dibujante y guionista a la vez? ¿Tiene algún proyecto ya en mente?
Stygryt: Espero poder trabajar con más editores, pero tampoco depende de mí. Desde que tengo Coco Press, es cierto que no suelo presentar tantos proyectos a editores como antes. Desde hace diez años Coco Press, aunque no tenga el apoyo económico y la distribución de una editorial más potente, me ha permitido hacer los libros que siempre he querido hacer, sólo o bien con otros ilustradores. He podido arriesgarme a todos los niveles sin tener que rendir cuenta a nadie. Obviamente, todo tiene su precio, pero la libertad creativa conseguida es la que justamente ha sido el motor vital para crear una obra como la de ‘Felipe se va de viaje’. Ahora mismo, tengo varios libros como autor casi acabados, ‘Las aventuras del Señor Coco’ y ‘Bliznö’, y como guionista ‘Los sin almas’ más proyectos comerciales como ‘Sweeny Gunn’. También a nivel de ilustración estoy trabajando en una experiencia gráfica titulada ‘En construcción’. Supongo que siendo proyectos fuera del ámbito comercial, se editarán bajo el sello de Coco Press o bien con el apoyo de una pequeña infraestructura editorial que tenga ganas de editar obras fuera de los senderos transitados.
 

Rosa Laparra: ¿Cómo ve el mundo del cómic en este momento?
Stygryt: Sinceramente no lo veo bien. En España, comparado con otros países europeos, hay pocos lectores adultos, y no me refiero al noveno arte sino a nivel general. El entorno comercial es muy pequeño y vivir solamente del cómic es muy difícil, casi imposible. Es un problema cultural, que no mejorará porque el mundo del libro, en general, tiene mucha competencia, pero hace parte de la evolución, no hay que tener miedo a ella, sino acompañarla. Los nuevos lectores están todo el día con el móvil, tablets, video juegos, con internet… pero aún así se siguen editando libros, muy buenos libros.
 

La Fundación Divina Pastora es una organización sin ánimo de lucro que presta atención a personas con alto riesgo de exclusión social y está orientada a la promoción de obras sociales, benéficas, médico-sanitarias y de protección de salud. Asimismo, colabora con distintas entidades para impulsar la formación e información en los ámbitos educativo, deportivo, medioambiental y de protección del arte y la cultura, fomentando la docencia, la formación y la investigación.

viernes, 3 de mayo de 2019

Entrevista a la ilustradora María Medem: "Busco que el lector descubra las cosas poco a poco”

María Medem se convirtió el pasado 5 de abril en la cuarta mujer que gana el Premio al Autor Revelación del 37 Comic Barcelona, gracias a su obra Cenit (Apa Apa Cómics). Su interés por el dibujo desde bien pequeña llevó a esta sevillana, nacida en el barrio de San Bernardo en 1994, a estudiar Bellas Artes, aunque reconoce que fue una decisión “tomada repentinamente” porque también le atraía Antropología.
 

Rosa Laparra, gerente de la Fundación Divina Pastora , entidad que patrocina el Premio al Autor Revelación, habla con la ilustradora sobre sus obras y sus proyectos de futuro.

Rosa Laparra: ¿Cuál fue tu primer acercamiento al cómic?
 

María Medem: De pequeña leía creo que lo típico, Tintín, Asterix y Obelix y Mortadelo y Filemón. Fue durante la adolescencia donde empecé a conocer más el medio, gracias a un amigo con un hermano que leía muchos cómics y me los iba prestando. Ahí creo que me empecé a aficionar más. Era sobre todo manga, el que más recuerdo es Berserk. Más tarde, poco antes de entrar en Bellas Artes, conocí el trabajo de Moebius y autores de esa época. Aunque durante la carrera no hice nada relacionado con el cómic y fue ya en el último año cuando volví a interesarme por este género.
 

Rosa Laparra: ¿Qué te atraía de aquellos cómics? ¿El color? ¿La historia?
 

María Medem: Supongo que el lenguaje gráfico y la historia, que es lo que diferencia al cómic de otros medios. El color siempre me ha atraído, aunque no esté presente en todos los cómics y especialmente en los que leía entonces, que tendían al blanco y negro.
 

Rosa Laparra: ¿Cuándo empezaste a dibujar?
 

María Medem: Dibujar he dibujado desde pequeña, pero el cómic no empecé a intentarlo hasta que tenía 17 años más o menos, pero fue eso, un intento, porque no me veía para nada preparada para hacer lo que quería. Cuando estaba acabando Bellas Artes, con 20 o 21 años, sí que volví a intentarlo y ahí fue cuando empecé a sentirme más cómoda con el medio y comencé a autoeditar algunos de ellos. Después de eso, vinieron los libros.
 

Rosa Laparra: ¿Cómo te planteabas esos trabajos de inicio?
 

María Medem: Como algo experimental. Como en la autoedición no hay más editor que uno mismo, todas las decisiones las tomas tú, y no hay -por lo menos en mi caso- preocupación por un filtro externo, que sería el del editor. Empecé a conocer este lenguaje y a intentar aprovechar la libertad que da.

Rosa Laparra: Cuéntame cuáles han sido tus trabajos desde el principio hasta ahora.
 

María Medem: Antes de trabajar en los proyectos más largos, había publicado algunos fanzines, como Dejavu. Una editorial holandesa -Terry Bleu- me contactó entonces porque había visto mi trabajo en internet, y me propuso publicar un libro, que acabó siendo Satori. Terry Bleu es una editorial pequeña y el editor se encarga de todo el proceso, lo imprimió en risografía y serigrafió la portada, también lo encuadernó a mano. El resultado es un libro muy cuidado.
Más o menos al mismo tiempo, Toni de Apa Apa me contactó para hacer un libro juntos, que es Cenit, por el que ahora he ganado el premio. Satori se publicó antes que Cenit, y entre estos dos publiqué un fanzine, llamado Karate, que fue una colaboración con Hugo Espacio y que publicó Último Mono, un estudio de Sevilla. Después de Cenit, publiqué Échos con una editorial francesa, Fidèle Editions. Ahora estoy trabajando en algunos fanzines y en otros libros largos, tanto con Terry Bleu como con Apa Apa, que saldrán entre este año y el que viene.
 

Rosa Laparra: ¿Todos ellos tienen o siguen alguna línea concreta? ¿Tienen algún punto en común?
 

María Medem: Supongo que lo que tienen en común es la extrañeza en las historias y no tienen una narrativa habitual. No sé si soy la más adecuada para decirlo, porque la elección de una línea en común no es muy deliberada, son los temas y la manera de contar historias que me gustan y disfruto. Mi narrativa no es evidente ni explícita porque intento no contar las cosas de manera muy clara. Busco que el lector descubra y averigüe las cosas poco a poco.
 

Rosa Laparra: ¿Qué herramientas utilizas?
 

María Medem: Dibujo a lápiz y el color siempre lo hago digital.

Rosa Laparra: ¿Cuánto tiempo le has dedicado en el transcurso de estos años a la creación de cómic?
 

María Medem: Durante Cenit dibujaba todos los días, hacía dos páginas al día. Y antes de Cenit, creo que una página al día. De todas maneras, todos los días dibujo. A veces, le dedico el día entero a trabajar encargos, y cuando estoy más libre, aprovecho para adelantar proyectos.
 

Rosa Laparra: ¿Cuál es tu fuente de inspiración cuando empiezas a hacer cómics?
 

María Medem: Creo que en lo que más me baso es en lo cotidiano, aunque algunas historias, especialmente Cenit, tengan un claro tono onírico, uso la realidad para desarrollar estas historias.
 

Rosa Laparra: La primera impresión que tuve al ver tu trabajo es la fuerza del color y la limpieza en el tratamiento de la obra. ¿Crees que la luz de tu tierra tiene algo que ver con el color de tus trabajos?
 

María Medem: Supongo que sí. Esto no lo había pensado antes, hasta que una escritora que es también sevillana, Elisa Victoria, me lo preguntó durante la presentación que hicimos de Cenit, y caí en la cuenta de que podía ser así, pero no ha sido una decisión consciente. Cuando pienso en la atmósfera y los paisajes, evidentemente me baso en paisajes que he vivido y como la mayoría de mi vida la he pasado en Andalucía, mis referentes son sitios, paisajes y luces de aquí. El verano siempre me marca, por la calma que hay y lo larguísimos y calurosos que son los días. Es una época extraña y muchas veces cuando intento evocar una determinada atmósfera, recuerdo momentos de los veranos que he vivido aquí.
 

Rosa Laparra: A propósito del Premio Revelación de la Fundación Divina Pastora en Comic Barcelona, ¿puedes explicarme de qué va Cenit o qué te hizo pensar en ese nombre?
 

María Medem: El nombre lo decidimos al final. Quería que fuera solo una palabra, como suelo hacer en casi todos mis cómics. Es una palabra que tiene fuerza de por sí, pero que adquiere también su sentido propio al leer la historia. Cenit trata sobre dos sonámbulos que siempre se encuentran al mediodía -cuando el sol está en su cenit- para hablar de su noche anterior.
 

Rosa Laparra: ¿Has trabajado en el extranjero?
 

María Medem: Sí, la mayoría de las ilustraciones en las que trabajo son para Estados Unidos e Inglaterra.

La extrañeza de las historias de María Medem y su narrativa no habitual conforman una mirada diferente dentro del mundo del cómic que la convierten en una de las nuevas autoras del cómic de su generación.
 

El Premio al Autor Revelación del 37 Comic Barcelona, patrocinado por la Fundación Divina Pastora, reconoce a un nuevo valor de la historieta española que haya publicado en España en el año 2018 su primera o segunda obra unitaria en álbum, novela gráfica u otro formato de edición que no tenga carácter colectivo.
 

La Fundación Divina Pastora es una organización sin ánimo de lucro que tiene como objetivo prestar atención a personas con alto riesgo de exclusión social y está orientada a la promoción de obras sociales, benéficas, médico- sanitarias y de protección de salud. Asimismo, colabora con distintas entidades para impulsar la formación e información en los ámbitos educativo, deportivo, medioambiental, fomentando la docencia, la formación y la investigación.

martes, 12 de marzo de 2019

Entrevista a Marta Torres y Víctor Suarez, ganadores del Premio Cómic y Desarrollo Social

Marta Torres
Marta Torres (Valencia, 1994) y Víctor Suárez (Valencia, 1986) acaban de ganar el Premio Cómic y Desarrollo Social otorgado por la Fundación Divina Pastora en el marco de la HEROES COMIC CON VALENCIA, gracias al proyecto ‘Hermanos en Siria’. Un trabajo, en vídeo e ilustración, que retrata la vida de un refugiado sirio y su hermano durante un rescate con los White Helmets. Esta obra, que nació con la única finalidad de contar la historia de Mohammed Nour, no solo se ha alzado con este galardón, sino que ha conseguido estar nominada en festivales nacionales e internacionales como Docs Valencia, Fes! en Barcelona y EthnoKino en Suiza.
 

Rosa Laparra, gerente de la Fundación Divina Pastora , habla con los dos autores sobre este trabajo y sobre sus planes de futuro.
 

Rosa Laparra: ¿Cómo surgió ‘Hermanos en Siria?
 

Víctor Suarez: A finales de 2016, hice un voluntariado en un campo de refugiados en Grecia. Allí conocí a Mohammed Nour que una noche me contó su trabajo con los White Helmets. Tras escuchar su historia, decidí que tenía que hacerle una entrevista. En ese momento, él estaba solicitando asilo en Suiza y le asustaba que el vídeo pudiera perjudicarle, así que para que no saliera su imagen ni su nombre, decidí que ilustraría el vídeo y solo aparecería su voz. Aunque la entrevista dura 40 minutos, seleccioné solo cinco minutos para el vídeo, justo cuando el protagonista cuenta el rescate en Aleppo. Puse un mensaje en Redes Sociales y al mensaje respondió la ilustradora Marta Torres.
 

Marta Torres: Vi el anuncio de Víctor y decidí ofrecerme sin saber aún de qué iba concretamente. Me interesa la temática social y el problema de los refugiados me preocupa especialmente. Cuando vi la entrevista fui consciente de que se trataba de un tema muy delicado, no solo por la historia en sí, sino porque íbamos a remover un tema muy doloroso que el propio protagonista y su familia verían posteriormente. Tal y como estaba narrada la historia en el vídeo, pensé que la mejor manera de contarlo era secuencialmente y así nació esta obra. A los dos nos gusta enviar un mensaje a través de nuestro trabajo. Además, quiero poner mi granito de arena a las causas que me preocupan.
 

Rosa Laparra: ¿Qué es lo que más les gusta de este proyecto? ¿Creen que pueden
concienciar o influir de alguna manera a través de sus obras?
 

Víctor Suarez: Con Mohammed Nour, el objetivo desde el principio ha sido que el mensaje se difunda lo máximo posible, por lo tanto, cuantos más reconocimientos y proyecciones tiene, más estamos cumpliendo dicho objetivo. Cada vez que le comunico alguna novedad es un motivo de alegría.
 

Marta Torres: Creo que se puede influir de muchas maneras a la hora de concienciar a las personas, y, por supuesto, considero los medios artísticos como una gran herramienta. El objetivo de ‘Hermanos en Siria’ es conseguir sensibilizar a la gente sobre un conflicto que, independientemente de cuánto lo nombren los medios, sigue sin haber finalizado. Todas esas personas que escapan del país, como Mohammed, llevan una historia muy dura detrás y sin duda lo mejor ha sido poder poner un ‘altavoz’ a ese mensaje tan potente que transmitía el protagonista.
 

Victor Suárez, autor de "Hermanos en Siria". Foto: José Bravo
Rosa Laparra: ‘Hermanos en Siria’ ha tenido muy buena acogida. ¿Qué recorrido está teniendo?
 

Marta Torres: La verdad es que es un trabajo que ha gustado mucho. El vídeo se ha movido, sobre todo, por Redes Sociales y hay una editorial que se ha puesto en contacto con nosotros para publicar en formato libro. Además de este premio (el Premio Cómic y Desarrollo Social), el documental también ha estado nominado en Docs Valencia.
 

Víctor Suarez: Durante las proyecciones de Docs Valencia fue muy interesante ver cómo reaccionaba y respondía la gente al ver este documental. Además de los festivales que ha comentado Marta, añadir que ahora se va a proyectar en la ciudad de Bern (Suiza) y en EthnoKino, un festival de derechos humanos. También pudo verse en ‘Valencia Latiendo Refugio’, una jornada sobre inmigración en Espai Llimera (Valencia).
 

Rosa Laparra: Marta, ¿por qué decidió utilizar la técnica de la serigrafía en ‘Hermanos en Siria’?
 

Marta Torres: El motivo de plantearlo como serigrafías surgió con la intención de poder crear una pequeña autoedición en formato de libro. En realidad, las ilustraciones que se ven en el vídeo no son serigrafías, sino que están hechas (o mejor dicho terminadas) digitalmente. Pero sí es cierto que están pensadas para poder ser estampadas con esta técnica y ello influyó mucho en el acabado y en la elección de los colores: dos tintas planas sobre un papel de color. Elegí un fondo marrón terroso precisamente porque en un ambiente de guerra todo es polvoriento, y el blanco y el negro por su contraste y sobriedad.
 

Rosa Laparra: ¿Cuáles son sus proyectos más inmediatos?
 

Marta Torres: Estoy con el libro de un editor que ha propuesto el guion y vamos a empezar a ilustrar ahora. También voy a trabajar con una asociación en Palermo en un proyecto de vídeo en el que ilustraré una serie de entrevistas a mujeres campesinas latinoamericanas que están llevando a cabo movimientos sociales. En principio será vídeo, pero me interesa, una vez vea el resultado, poder convertirlo a otros formatos.
 

Víctor Suarez: Yo trabajo con La Cosecha Producción Audiovisual, una asociación en la que utilizamos el documental como herramienta de transformación social. Hacemos nuestros propios documentales, tanto cortos como largos, y también impartimos talleres participativos en los que enseñamos a la gente a usar el lenguaje audiovisual y a manejar el equipo. Además de este trabajo, tengo pendientes dos documentales. En mayo de 2018 me fui a Suiza con Mohammed Nour y su familia, que ya están viviendo allí, y estuve diez días grabando entrevistas sobre toda su vida. También en Suiza, entrevisté a Salam Ahmad, un pintor sirio, que además es kurdo, y que, al igual que Mohammed Nour, por el tipo de Visa que tiene, no puede salir del país. Es un pintor internacional que exhibe por todo el mundo, pero él no puede asistir y tiene que enviar las obras. Ese mensaje es el que quiero comunicar con este documental.
Caravana. Imagen de un trabajo de Marta Torres

Rosa Laparra: ¿Qué ha supuesto ganar el Premio Cómic y Desarrollo Social?
 

Marta Torres: Personalmente me anima mucho a seguir trabajando y apostando por temas quizá menos comerciales, pero más comprometidos.
 

Víctor Suarez: Este premio da un impulso a este trabajo que ha nacido sin ánimo de lucro. Ahora cuando vayamos a presentarlo a otros certámenes podremos decir que este corto ha sido premiado y eso le da un cierto reconocimiento. Nunca pensamos en la parte económica, pero es verdad que ayuda de cara a otros documentales, ya que puedo dedicarle más tiempo.


Sobre el Premio Cómic y Desarrollo Social
El Premio Cómic y Desarrollo Social, otorgado por la Fundación Divina Pastora, reconoce los proyectos y autores que ayudan a llevar el cómic a ámbitos sociales ajenos al mismo. Nació de la mano de la Fundación Divina Pastora el año pasado con el objetivo de respaldar aquellas iniciativas que colaboran en el desarrollo del cómic social como herramienta cultural y de cambio.
 

La Fundación Divina Pastora es una organización sin ánimo de lucro que presta atención a personas con alto riesgo de exclusión social y está orientada a la promoción de obras sociales, benéficas, médico sanitarias y de protección de salud.

viernes, 30 de noviembre de 2018

Mónica Lalanda: “A través de la Medicina Gráfica espero llegar a más pacientes de los que podía llegar desde Urgencias”

De médico de urgencias a hacerse un hueco en el mundo del cómic. Mónica Lalanda descubrió, gracias a un trabajo de fin de máster en Bioética, las posibilidades de la novela gráfica para hablar de ética sanitaria y de comunicación. Aficionada al dibujo desde pequeña, decidió embarcarse en el mundo del cómic, pero poniendo el foco en el ámbito sanitario, no solo creando sus propios cómics sino interesándose por lo que se viene a llamar ‘patografía gráfica’, es decir, la historia de la enfermedad contada por sus protagonistas como novela gráfica. En su currículum, la publicación de diferentes trabajos, entre ellos, el Código Deontológico de los Médicos en versión cómic, que ya está en su tercera edición.
 

El destino hizo que se encontrara con el periodista Raúl Gay en Naukas, uno de los mejores congresos de divulgación científica de España en el que ambos participaban como divulgadores, y decidieran presentarse juntos al Premio Divina Pastora de Novela Gráfica Social. Su trabajo ‘Sin brazos y a lo loco’, que cuenta cómo es la vida de Raúl desde la reflexión, no desde la superación de ser una persona con discapacidad, ha quedado finalista de este premio.
 

Rosa Laparra, gerente de la Fundación Divina Pastora, habla con Mónica Lalanda sobre este proyecto, sobre sus inicios y sobre el I Congreso de Medicina Gráfica de Zaragoza, del que es su alma mater, y que se celebrará el próximo 30 de noviembre.

Rosa Laparra: ¿Cómo fueron sus inicios en el mundo del cómic?
Mónica Lalanda: Fueron raros porque he sido muy lectora, pero nunca de cómic. Lo abandoné, como la mayoría de mi generación, en el momento de entrar en la adolescencia. Volví a retomarlo mucho tiempo después, dentro de mi carrera profesional como médico, y cuando interesada en el mundo de la Bióética empiezo a investigar qué se está haciendo en otros países, qué material se está usando. Me encuentro que el mundo de la medicina americana y anglosajona está utilizando las novelas gráficas que se relacionan con la enfermedad para hablar de ética y, sobre todo, de comunicación. A partir de ahí, va creciendo mi interés, realizo un proyecto de innovación docente en la facultad de Medicina de Zaragoza y acabo publicando el Código Deontológico de los Médicos en versión cómic, que ya está en su tercera edición.
 

R.L: ¿Se ha encontrado con más gente que utilice en España ese tipo de trabajo para la rama de medicina o salud?
M.L: Todavía somos muy pocos los que estamos creando con este objetivo, pero sí hay mucho material de gente que está haciendo cómics con interés para el mundo sanitario, aunque realmente no los estén creando para nosotros. Lo que los profesionales sanitarios podemos aprender de las novelas gráficas es mucho. Por ejemplo, cómo podemos comunicar mejor, cómo vive el enfermo su día a día…es decir, nos puede hacer reflexionar sobre temas profundos, pero a través del lenguaje del cómic que es diferente y muy rico. Es un mundo muy amplio y, de hecho, un grupo de nueve profesionales sanitarios hemos creado el movimiento Medicina Gráfica en España con el que queremos poner en valor todo este material. Podéis asomaos a nuestra página o visitarnos en nuestras redes sociales @graficamedicina en Twitter e Instagram y en Facebook.
 

R.L.: ¿Cómo es su trabajo?
M.L.: Me dedico a crear viñetas de varios tipos que van buscando hacer una llamada sobre la importancia del enfermo por encima de la enfermedad. Tienen un fin social y educativo, pero también de entretenimiento. También hago regularmente viñetas de tipo reivindicativo, la situación laboral de los profesionales sanitarios es indignante.
 

R.L: ¿Cómo compagina su trabajo dentro del mundo sanitario y el mundo del cómic?
M.L.: Llevo 27 años de médico, entre los años de formación y como médico de urgencias, 16 de ellos en Inglaterra, pero estos dos últimos años me estoy dedicando exclusivamente a la comunicación. No solo a la creación de viñetas y cómics, sino también a la infografía y a la escritura. He acabado dedicándome a la comunicación y lo veo como mi nueva manera de hacer medicina. Espero poder llegar de forma indirecta a muchos más pacientes de los que podía llegar de forma directa desde un servicio de urgencias. Mis ingresos son más limitados pero mi nivel de satisfacción es más alto.


R.L: ¿Ha encontrado una buena acogida a su línea actual de trabajo?
M.L.: La verdad es que sí. Ahora con las Redes Sociales hay una especie de hambre por la imagen que antes no existía. Cualquier historia que se pueda contar con imágenes será mejor recibida que algo contado solo con texto. Se empieza a comprobar, por ejemplo, que una guía clínica despertará más interés si se presenta inicialmente como una infografía atractiva. Me siento bien acogida por mis colegas y por el sector sanitario, aunque también hay un sector de compañeros que desprecian este mundo en el que la imagen y los colorines tienen preponderancia. Por una parte del estamento se sigue viendo sino como algo despreciable, sí ignorable.
 

R.L: ¿Cómo ve su evolución desde que empezó a hacer esos primeros dibujos al momento actual?
M. L.: Se está moviendo todo muy deprisa y como observadora del mundo de las novelas gráficas lo que veo es que la gente está perdiendo ese miedo a hablar de la enfermedad que ha existido hasta hace nada. De repente somos más abiertos a hablar de la propia enfermedad, de la propia vulnerabilidad, del sufrimiento. Muchos ilustradores que se dedicaban a hacer cómics de otro tipo, ahora se lanzan a hablar de enfermedad. Está siendo casi como un boom. Ahora tenemos localizadas 150 novelas gráficas. Se pueden crear obras de muchísimo interés, tanto para profesionales sanitarios como para cualquier lector. La enfermedad conlleva mucha emoción y la emoción siempre gusta en lectura. Es sorprendente ver la proliferación de novelas gráficas, por ejemplo, sobre enfermedad
mental, un tema tradicionalmente tabú, cargado de prejuicios. La evolución es estupenda.


R.L.: ¿Qué materiales utiliza?
M.L.: Dibujo con rotulador negro, luego digitalizo y a partir de ahí coloreo y rotulo. La primera parte de mi trabajo siempre es en papel.
 

R.L: Dentro del trazo de su dibujo personal, ¿cómo ve su evolución?
M. L.: Sigo con un dibujo muy sencillo, casi infantil, de trazo muy simple. Mis referentes siempre han sido Quino y Forges, dos autores de trazo muy marcado, pero muy sencillo. Me gusta mucho la idea de que el lector se identifica más, cuanto más simple es el dibujo. Esto lo he sabido de mano de Scott McCloud, el pope de la creación de cómics y con quien he tenido el privilegio de aprender. Mi tipo de dibujo, desde que yo empiezo a dibujar hasta ahora, no ha cambiado mucho y, de hecho, lo que más me satisface es que mis trabajos son bastante reconocibles en el mundo médico.
 

R.L: ¿Cómo es su participación en la obra que ha sido finalista en el Premio Divina Pastora de Novela Gráfica Social?
M. L.: Yo parto de vivir entusiasmada de cómo se puede hablar de la enfermedad a partir de la novela gráfica. Estando en este estado Raúl Gay y yo coincidimos en Naukas, el mayor evento de divulgación científica de España, como ponentes. Su historia me impacta y le digo que es perfecta para contarla a través de una novela gráfica. Desde mi punto de vista interesa mucho la parte médica y desde su punto de vista interesa la parte de discapacidad o de personas con capacidades diferentes, como lo llama él. Cuando se anuncia el premio Divina Pastora de novela gráfica social, vemos nuestra oportunidad y nos ponemos manos a la obra. A partir de su libro, sus vídeos y de muchas conversaciones con él, creo el primer capítulo de lo que sería esta novela que hemos presentado al certamen. La novela gráfica es el medio perfecto para contar una historia como la de Raúl, pero no dando pena, cómo él dice, sino enseñando cómo se vive con discapacidad. No se muestra nada sobre superación, sino que busca la reflexión, uno de los objetivos de esta novela gráfica. Ojalá ahora encontremos una editorial que se interese por nuestro trabajo.


R.L: Es la directora del I Congreso de Medicina Gráfica que se celebrará el próximo 30 de noviembre en Zaragoza, ¿cómo nace este congreso?
M.L: El movimiento Medicina Gráfica ha sido recibido con muchísimo interés, con curiosidad y hemos crecido mucho en pocos meses. Tenemos un montón de seguidores en todas nuestras redes sociales. Nos dedicamos a poner en valor todas estas novelas gráficas que hacen referencia a enfermedades y cómo las vive la gente. Hacemos una reseña semanal, creamos fichas y las clasificamos por el interés que puedan tener por temas o especialidades médicas. También ponemos en valor y recopilamos infografias e ilustraciones, así como cómics de contenido educativo, creados con el objetivo de transmitir información médica concreta.
 

En un momento dado, decidimos que nos gustaría revestir este proyecto de un aire más académico. Al profesional sanitario le gusta el intercambio clásico del congreso profesional, así que hemos dado un paso más que nos sirva para abrir una ventana a la novela gráfica en el mundo sanitario y que vean todo el material que hay, que realmente es muy valioso. El congreso pretende ser un escaparate para explicar por qué necesitamos nuevas herramientas de comunicación, por qué el cómic es una opción excelente, así como la presentación de ejemplos prácticos, creación de infografías, mesa de autores...etc. Contaremos también con una fantástica exposición de novelas gráficas, comunicaciones
gráficas, material de ilustradores invitados...etc. Va a ser una jornada diferente de interés no solo para profesionales sanitarios sino para ilustradores y pacientes.


Soy una convencida de que necesitamos nuevos modos de comunicarnos, nuevas maneras de entender el sufrimiento, de percibir al enfermo y sus reflexiones y vivencias, más allá de la enfermedad. Creo firmemente que la especial narrativa de la novela gráfica tiene un potencial inmenso para contar historias complejas de sufrimiento y un lenguaje que va más allá de la narrativa simple, creando emociones y haciéndolas más memorables. Vamos a ver crecer la medicina gráfica exponencialmente y desde el movimiento Medicina Gráfica, estaremos ahí para contarlo. Y ojalá que ‘Sin brazos y a lo loco’ entre también a formar parte de esta impresionante y novedosa historia.

lunes, 28 de mayo de 2018

Ana Penyas: "Nunca me había propuesto hacer cómics porque creía que no sabía contar historias”

La ilustradora Ana Penyas (Valencia, 1987) llegó al mundo del cómic por casualidad. Una asignatura de su carrera de Bellas Artes le abrió las puertas de este mundo y en pocos años se ha convertido en una de las ilustradoras del momento con galardones como la Mención especial en Iberoamérica Ilustra 2015, el VII Catálogo Iberoamericano Ilustra 2016 y el Premio Internacional de Novela Gráfica FNAC – Salamanca Graphic.

Un palmarés al que suma el Premio al Autor Revelación del 36 Salón del Cómic de Barcelona logrado el pasado mes de abril gracias a su obra ‘Estamos todas bien’. Es la tercera mujer que consigue este galardón, patrocinado por la Fundación Divina Pastora.
 

“Nunca me había propuesto hacer cómics porque creía que no sabía contar historias. Fue un ejercicio de clase durante la carrera de Bellas Artes como tantos otros que hicimos. Teníamos que elaborar un cómic de cuatro páginas en el que contáramos una anécdota de nuestra vida. Como venía de estar en casa de mi abuela Maruja y me había quedado muy revuelta, lo hice de ese tema. Recuerdo que las cuatro primeras páginas tenían una estética punk que luego refiné”, explica.
 

Aquel ejercicio se convirtió posteriormente, al terminar el curso, en un fanzine, que completó
añadiendo también la historia de su abuela Herminia, para venderlo en el festival de autoedición ‘El Tenderete’. Y luego, en la novela gráfica ‘Estamos todas bien’ en la que rinde homenaje a sus dos abuelas y, en definitiva, a todas las mujeres de aquella época.
 

“El tema feminista es con lo que me he educado políticamente y es el ámbito en el que me he sentido más reconocida y más cómoda, más con la sensación de que era mi equipo”, comenta.

Respecto a sus inicios, la valenciana, que ahora reside en Madrid, señala que fueron complicados, como los de muchos otros compañeros de profesión: “Lo primero fue presentarme a Ilustrísima, una feria de ilustración que se celebra en Navidad en Madrid. Me eligieron y eso fue lo que hizo que yo me pusiera a seleccionar imágenes, pero no generé algo narrativo, sino simplemente me inventé un logo y me hice mi marca. En mis inicios hice imágenes sueltas y luego ya envié portfolios. Y pese a lo complicado de poder salir adelante en esos tiempos las buenas respuestas como la del editor que me animó a hacer la novela gráfica me sirvieron para no rendirme”.
 

Ana Penyas habla también sobre las herramientas que utiliza en sus trabajos. Manifiesta que no tiene ninguna favorita porque “me gusta permitirme utilizar muchas cosas”, aunque destaca su interés por la transferencia de imagen fotográfica. “Me baso mucho en la fotografía porque es lo que más me gusta. Tengo muchos referentes fotográficos y suelo coincidir en los temas que tratan porque son conceptuales”, indica.
 

Diferente ha sido el uso del color, en el que sí ha notado un cambio influenciada también por sus viajes, como el que hizo a México: “Antes usaba mucho el blanco y negro o los rojos y azules. Ahora he perdido miedo al color. Mi viaje a México me removió mucho, me pareció una locura a todos los niveles: social, cultural, político, fotográfico y artístico. Aunque en su momento no me influyó, creo que a la larga sí que lo ha hecho. Me he soltado con otras gamas cromáticas, pero ha tenido que pasar bastante tiempo”.
 

La autora se refiere también a la situación del cómic en España: “Casi no se puede decir que existe una industria, con el significado amplio de la palabra industria. Es un mundo todavía muy precario”. Y en cuanto a sus proyectos de futuro, revela que en estos momentos está trabajando en un cómic nuevo sobre el turismo.
 

Jornadas del Cómic de Valencia
 

Dentro de las actividades que la Fundación Divina Pastora ha llevado a cabo este fin de semana en las Jornadas del Cómic de Valencia destacó la charla dedicada a Ana Penyas y a su obra.
 

Previamente, se presentó ‘Don Barroso’, obra con la que Zarva Barroso ganó en 2016 el IV Premio Divina Pastora de Novela Gráfica Social. Cuenta la vida de un hombre al que, justo cuando está a punto de disfrutar de una merecida jubilación, le diagnostican un cáncer. Lejos de rendirse, busca una motivación superior que encuentra en la música. La obra, ambientada en Ubrique, es un retrato del paisaje cultural español.
 

Las Jornadas del Cómic de Valencia se han celebrado este fin de semana en el Mercado de Tapineria. La Fundación Divina Pastora, dentro de su compromiso por el arte y la cultura, ha patrocinado una edición más estas jornadas que este año han contado con la asistencia del británico David Lloyd, Paco Roca, Mikko, Paco Zarco, Vicente Montalbá y Santi Selvi, entre otros.
 

La Fundación Divina Pastora es una entidad sin ánimo de lucro cuyo objetivo es prestar atención a personas con alto riesgo de exclusión social. Colabora con distintas entidades para impulsar la formación e información en los ámbitos educativo, deportivo, medioambiental y de protección del arte y la cultura, fomentando la docencia, la formación y la investigación.

miércoles, 10 de enero de 2018

Entrevista con Javi Rey: "Gracias al Premio al Autor Revelación se empieza a conocer mi nombre en el mercado español”

Javi Rey, con el premio al Autor Revelación en el Salón del Cómic de Barcelona
Javi Rey se alzó el pasado mes de marzo de 2017 con el Premio al Autor Revelación, patrocinado por la Fundación Divina Pastora, en el Salón del Cómic de Barcelona por su obra ‘Intemperie’. Nueve meses después, Rosa Laparra, gerente de la Fundación, habla con Javi Rey sobre qué ha supuesto ganar este premio.

Rosa Laparra: ¿Ha cambiado tu trabajo después de ganar este galardón?
Javi Rey: En realidad, antes de recibir el premio ya estaba embarcado en los proyectos en los que estoy trabajando. Digamos que a nivel de trabajo no ha influido, pero a nivel de confianza en mí mismo y de reconocimiento del medio, sí. Sin duda, el premio al Autor Revelación ha generado que se empiece a conocer mi trabajo en el mercado español y espero que a medio plazo me dé más oportunidades para hacer otros libros o para que los que haga tengan más repercusión.

Rosa Laparra: ¿El mundo editorial ha tenido algún acercamiento hacia ti?
Javi Rey: Con Planeta Cómic, la editorial que publicó ‘Intemperie’, tenemos muy buena relación. Tanto el editor como yo estamos muy contentos del resultado. Por compromisos previos míos no hay nada materializado, pero sí hay una relación de confianza que ya iremos viendo cómo se materializa.

Rosa Laparra: ¿A raíz del premio has participado en actividades profesionales, congresos conferencias? ¿Cómo te ha ido?

Javi Rey: Sí, sobre todo en el circuito español de festivales y librerías. Con la publicación de ‘Intemperie’ y el premio he estado en el festival del cómic y en la Feria del Libro de Madrid. Tuve la oportunidad de dar una charla en la Universidad de Salamanca, de visitar la Gran librería Delirio en Móstoles, la no menos grande Nollegiu del barrio del Poblenou de Barcelona… He conocido a libreros, a gente del pequeño mundo del cómic español y, en ese sentido, ha sido muy positivo. También noté en el Festival del Cómic de Barcelona que mucha gente estaba interesada en el libro a causa del premio.
 

Rosa Laparra: En cuanto al trabajo en el extranjero, ¿has notado algún cambio tras haber sido premiado?
Javi Rey: Yo trabajo para Francia desde el principio, por lo tanto en este sentido no he notado nada. En general, los premios que se dan dentro de la industria española no tienen gran repercusión allí. Mis editores sí que me felicitaron y saben que me dieron este premio en Barcelona, pero a nivel de industria en Francia no tiene mucho impacto porque ellos también tienen sus premios y su industria genera otras dinámicas.
 

Rosa Laparra: ¿Estás haciendo algo nuevo además de lo que ya tenías iniciado?
Javi Rey: Tengo una serie que estoy empezando ahora sobre la vida de Violette Morris, una deportista francesa de la primera mitad del siglo XX con una vida tan intensa que necesitaremos cuatro tomos para explicarla. El guion corre a cargo de Kris y Bertrand Galic y será publica por la editorial francesa Futuropolis. Además realizo en paralelo encargos de revistas también francesas y alguna historia corta. Esto es lo que llena mi día a día. Por otro lado, la aventura de adaptar una novela, que es lo que fue ‘Intemperie’, me gustó y es lo que me ronda ahora por la cabeza.
 

Rosa Laparra: Entonces, de alguna manera, te estás especializando en lo que sería adaptación de novela, ¿no?
Javi Rey: Sí, pero tampoco quiero hacer solo eso. Aspiro a escribir guiones originales aunque también disfruto mucho colaborando con guionistas. Pero sí, me veo con ganas de buscar otra novela que adaptar. Le veo muchas posibilidades al trasvase de la literatura al cómic. No se trata de coger un texto y adornarlo con dibujos. El cómic es un medio con unas herramientas que le permiten explicar historias de forma única y la mezcla de ambos medios puede dar resultados muy interesantes.
 

¿Notas algún cambio en la composición, en el color o en el trazo en la obra que haces en este momento?
Javi Rey: Siempre que empiezo un nuevo proyecto pienso que voy a probar cosas totalmente diferentes, pero luego tengo una forma de hacer concreta y todo va encauzándose. Pero uno acumula experiencia con cada libro. La suma de todo lo que he hecho te va dando más seguridad. Ahora estoy en un proyecto de género histórico y se diferencia de ‘Intemperie’ en que requiere mayor rigurosidad a nivel de documentación, mientras que ‘Intemperie’ era más libre. La propia historia me pide un acabado más técnico, riguroso y realista. A partir de ahí, habrán más cambios que yo no controlo y que irán surgiendo sin duda.

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Entrevista a Canizales, V Premio de Novela Gráfica Social Divina Pastora

Canizales
Canizales, colombiano de nacimiento y mallorquín de adopción, llegó a España en el año 1999. Una beca para cursar un máster de animación 3D le llevó a las Islas Baleares y fue en Mallorca donde estableció su residencia. Su carrera comenzó siendo muy joven. Empezó a dibujar con solo seis años y a los 16 ya publicaba tiras cómicas en el periódico colombiano ‘La Patria’. Ahora se mueve entre la literatura infantil –con varios libros publicados y dos premios- y la novela gráfica social, como el proyecto ‘Amazona’, que le ha valido el V Premio de Novela Gráfica Social Divina Pastora.

‘AMAZONA’ es una novela gráfica basada en hechos reales. Andrea, una mujer originaria de una comunidad indígena de la profundidad de la selva amazónica, hace un largo viaje de vuelta de las condiciones de vida insalubres y hacinamiento a las que se ven forzados en la ciudad de Cali a su territorio de origen que ahora está tomado por una explotación minera y custodiado por un grupo armado. Antes de partir toma una figurilla con forma de cabeza de jaguar.


Rosa Laparra, gerente de la Fundación Divina Pastora, habla con Canizales sobre su trabajo, su evolución y sus proyectos más inmediatos.
 

Rosa Laparra: ¿Qué supone haber ganado el V Premio Divina Pastora de Novela Gráfica Social? 
Canizales: Tiene unas vertientes muy interesantes. A nivel personal, llevo varios años publicando cómics en revistas y prensa y he publicado algunos libros de literatura infantil, pero todavía no he tenido oportunidad de publicar ninguna novela gráfica y me apetecía mucho porque es un tipo de narración muy diferente a la literatura infantil. Por otro lado, el hecho de que este premio tenga una temática social me da la oportunidad de dar voz a una historia que para mí es muy importante contar. Es una historia de una situación que ocurre en Colombia, a la que no se le presta mucha atención, y esta obra puede servir para visibilizar a todas esas personas que están en riesgo. La situación de los indígenas en Colombia y la pérdida del territorio y de la cultura me preocupa y me toca de cerca. Me horroriza ver que en Colombia ni siquiera en la educación establecida se enseña una sola de las lenguas indígenas que existen. Se ve al indígena con desprecio y menosprecio. Esta historia, que está basada en hechos reales con personajes ficticios, me permite contar esa realidad.
 

Rosa Laparra: ¿Cuál es tu primer trabajo publicado?
Canizales: Un libro infantil que se llama ‘Guapa’ que publicó la editorial Ápila en 2016. Ha tenido mucho éxito y, además, gracias a él, he recibido el premio Apila primera impresión que otorga dicha editorial. En tan poco tiempo, se ha editado en inglés, en Reino Unido; en francés, en Canadá; en italiano en Italia, y en español, en Latinoamérica y España. La primera tirada ha sido de 3.000 ejemplares, se agotaron a principios de este año y en mayo se hizo una segunda edición. Me ha ido muy bien. De hecho, lo he visto en algunas listas que estaba entre ‘los 11 libros para que tu hija crezca de forma inteligente’.
 

Rosa Laparra: ¿Por qué haces obras infantiles?
Canizales: De pequeño consumía muchas historias a través de cómic, televisión y libros. Me parecía cautivador y me inspiraba. Siempre he estado creando personajes y haciendo historias y hubo algún tiempo que no supe muy bien cómo encauzarlo hasta que recientemente descubrí que la literatura infantil era una manera. Soy polifacético. Estoy haciendo una historia, pero paralelamente estoy haciendo otras tres.
 

"Amazona", obra ganadora del V Premio de Novela Gráfica Social
Rosa Laparra: ¿Desde cuándo dibujas?
Canizales: Dibujar desde siempre, desde que era muy pequeño. Con 6 y 7 años ya hacía cómics. Historias secuenciadas y más organizadas ya fue cuando estaba en el colegio. Me acuerdo del primer personaje que creé que se llamaba Triangulín, era un triángulo. Eran unas historias donde los personajes eran geométricos y los amigos eran Circulín, Cuadralín...

Rosa Laparra: ¿‘Amazona’ es tu primer trabajo relacionado con la novela gráfica social?
Canizales: Sí, porque el otro proyecto que va a publicarse en Francia tiene otra temática diferente, pero en mis obras infantiles siempre busco que haya un mensaje importante para los niños. Por ejemplo, en ‘Guapa’ el mensaje está relacionado con la presión social que existe para que transformemos nuestra apariencia y nos adaptemos a los modelos de belleza.
 

Rosa Laparra: ¿Qué técnicas utilizas en tus trabajos y cuál prefieres?
Canizales: Me gusta mucho variar. He experimentado muchas técnicas. El trabajo de ‘Amazona’ quería que fuese muy natural. Buscaba algo que me permitiese ser muy espontáneo. Así que en este caso experimenté combinando acuarela o más bien agua con tinta china en diferentes tonos y técnicas mixtas. En la misma superficie mezclo lápices, tinta, ceras... y luego hago una edición por ordenador. En otras ocasiones he hecho trabajos que son totalmente digitales. Recientemente tiendo a utilizar más técnicas tradicionales, después de haber estado haciendo muchas cosas digitales.

Rosa Laparra: En ‘Amazona’ me llama la atención cómo juegas con el blanco y el negro y el rojo pone el punto de color
Canizales: Cuando evocas una palabra como Amazona hay algunas connotaciones. Están las connotaciones que tienen que ver con las guerreras míticas, también está la connotación de Wonder Woman porque la cultura popular tomó este concepto y está la asociación con este personaje y por supuesto, también se asocia con la zona selvática por la que cruza el río Amazonas. Estas evocaciones tienen muchos colores, pero en la historia no quería que el color distrajese de los aspectos importantes de la historia o de los más relevantes. Quería contrarrestar el tópico de que lo tropical tiene que ser multicolor y encontré que el blanco y negro me permitía trabajar muchos matices, por ejemplo, cuando hago el tratamiento de la selva. Respecto al color, quería resaltar algunos puntos clave de la historia como, por ejemplo, la recuperación de la esperanza que siente la protagonista en un momento de la obra.
 

Imagen de una de sus publicaciones infantiles
Rosa Laparra: ¿Qué significa en tu obra en general el color para ti?
Canizales: El color es bastante difícil en el mundo del cómic porque tradicionalmente la tendencia que ha existido es que el cómic tenga colores muy brillantes y muy relacionados con la estética pop, que el pop a su vez capturó sus colores del cómic y de los medios de comunicación masivos. El color es clave en todos los trabajos. En las obras infantiles también voy con mucho cuidado para no saturar con colores. Por ejemplo, ‘Guapa’ es una historia dirigida al público infantil, pero tiene connotaciones oscuras. Los colores son con saturación muy baja y los personajes que salen son una bruja, un ogro, en entornos como un pantano por lo que los tonos son oscuros. No hay colores muy fuertes, ni chillones, ni saturados mientras que por ejemplo en el libro ‘El sombrero de Bruno’ los colores se suben un poco más de tono. Hay colores más fuertes porque se trataba un tema duro que es el buying y estaba dirigido a un público infantil. A lo largo de la historia los personajes tienen muchas expresiones de tristeza o preocupación y no quería que el libro fuese muy pesado emocionalmente, así que está cargado con tonos un poco más vivos y vibrantes. El color tienes que pensarlo muy bien a la hora de hacer una historia.
 

Rosa Laparra: ¿En qué línea de trabajo te sientes más tú?
Canizales: Estoy concentrado en los libros infantiles y en la novela gráfica. Desde pequeño tengo habilidad para crear historias y ahora que he encontrado la vía a través de las cuales puedo darles salida, la literatura infantil me permite comunicarme de forma rápida y directa porque son historias más cortas, donde se puede narrar cosas que empiezan, se desarrollan y concluyen en un espacio breve y en el que puedo desarrollarlo de forma muy rápida. Además, en la ilustración infantil hay mucha libertad para jugar con estilos, técnicas y lo que quieras. Por otro lado, la novela gráfica es más compleja, requiere más elaboración, tiempo y trabajo, pero en ocasiones me interesa tratar temas más maduros. Hay ciertas temáticas o desarrollos o complejidades que no puedes asumir en la literatura infantil. Moverte a la novela gráfica me apetece, pero soy consciente de que es más complejo y consume más tiempo, entonces no puedo producir con tanta frecuencia como lo hago con la literatura infantil. Soy una persona que me gusta no quedarme en una sola cosa, sino tener la posibilidad de hacer de todo. Hoy en día me gusta moverme entre estas dos vertientes.

Rosa Laparra: ¿Cuál crees que es la situación del cómic en España?
Canizales: Es una cuestión delicada. Los que conozco que pueden vivir del cómic son los que están trabajando para multinacionales americanas. Aunque sé que es complicado, yo aspiro a vivir de los cómics y los libros infantiles.

viernes, 18 de noviembre de 2016

Entrevista a Zarva Barroso, ganador del IV Premio Divina Pastora de Novela Gráfica Social

Rosa Laparra, gerente de la Fundación Divina Pastora, y Zarva Barroso durante la entrevista
Entrevista a Zarva Barroso, ganador ex aequo, junto con Manuel Antonio García (Mandrágora), del IV Premio Divina Pastora de Novela Gráfica Social. 

José Salvador Barroso (Zarva Barroso) (Ubrique, 1982) llegó a Valencia un 9 de octubre hace trece años. Dejaba Sevilla, donde había estudiado Bellas Artes, con la idea de trabajar como diseñador gráfico, pero, después de pasar por varias agencias, decidió dedicarse a la que desde pequeño había sido su pasión: el cómic. Ha escrito varias historias cortas y en 2012 fue cocreador del fanzine online “Dílo! Espacio creativo para lenguas inquietas” donde abordaban un tema desde muchas vertientes diferentes (arte, filosofía, cómic…). Barroso ha extrapolado el cómic al formato artístico de la instalación, como en el caso de “Think TV” durante la XVII Muestra de Arte Público de la Universidad de Valencia.

Tras la muerte de su padre, empezó “Don Barroso”, obra con la que ahora ha ganado ex aequo, junto con Manuel Antonio García (Mandrágora), el IV Premio Divina Pastora de Novela Gráfica Social que organiza la Fundación Divina Pastora. “Don Barroso” rinde homenaje a su padre, músico perteneciente a una banda de música. La historia refleja paralelismos entre los últimos días de vida del personaje y la demolición del edificio de la sociedad musical que le acompañó durante toda su vida. Refuerza la relación entre esta demolición y la destrucción de la música en un sentido más amplio y metafórico y todo esto con el personaje. Rosa Laparra, gerente de la Fundación, habla con Zarva Barroso sobre su obra y sobre lo que ha supuesto este premio.

Rosa Laparra: ¿Qué ha supuesto para ti ganar el IV Premio Divina Pastora de Novela Gráfica Social? 
Zarva Barroso: Es una doble alegría ya que, por un lado, se está valorando mi trabajo y por otro, me da la oportunidad de poder publicar una obra que considero muy cercana a mí y a la gente que me rodea.
Imagen de "Little Pepito. El niño Pájaro"
Rosa Laparra: ¿Qué representa para ti, dentro de tu trabajo de autor de cómic, esta obra? 
Zarva Barroso: Muchas cosas. Es un empujón para seguir apostando por lo que quiero hacer y por intentar vivir de lo que me gusta. Y, aunque suene muy mágico, también es una forma de que mi padre siga existiendo. Es una manera de que no se pierda la memoria y pueda llegar a más personas cómo era él, su relación con la música y las cosas que hacía. Me gusta saber que esta historia despertará sentimientos en muchas personas.

Rosa Laparra: ¿“Don Barroso” es tu primera obra relacionada con la novela gráfica social? 

Zarva Barroso: Es la primera novela, la que tengo más avanzada y la que voy a publicar. He hecho más historias de tipo social, pero no son novelas, son historias cortas. Por ejemplo, en “Little Pepito. El niño Pájaro” hablo de cómo muchos padres en esta sociedad no atienden a sus hijos y cómo estos tienen que crear su mundo interior para suplir esas carencias. En “Cárcel de carne”, otra historia corta que he escrito, abordo el tema de la transexualidad masculina.

Rosa Laparra: ¿Cómo ves tu evolución en este tiempo? 

Zarva Barroso: Me veo con las ideas más claras. Con “Don Barroso” veo cómo he evolucionado porque es una historia que empecé a pensar hace cuatro años y precisamente como va unido a un proceso de duelo y de superación, he estado revisando la historia constantemente. Es esto lo que también me ha impedido avanzar más rápido.

Rosa Laparra: ¿Qué técnicas utilizas en tus trabajos y cuáles prefieres?
 

Zarva Barroso: Ahora mismo estoy apostando por lo digital, pero me gusta lo tradicional, dibujar a mano… “Don Barroso” está hecho de manera tradicional, dibujo primero a lápiz, entinto, escaneo y luego digitalmente le pongo el color. Normalmente suelo trabajar así, aunque a veces lo hago todo por ordenador. Otras veces, dibujo a mano, pero luego lo escaneo y lo entinto directamente con el ordenador. Trabajo así cuando hago trabajos de gran formato.

Viñeta de "Don Barroso"
Rosa Laparra: En tu obra “Don Barroso” se aprecia un trabajo lleno de detalles, de color, se observa el entorno, se ve cómo los personajes cobran vida… ¿Te cuesta mucho llegar a tener esto? 
Zarva Barroso: Me gustan los detalles porque pretendo que la persona que lo vea pueda imaginárselo tal cual es o tal cual yo lo veo y siento. Al principio, cuesta un poco. Yo primero estudio los personajes. Por ejemplo, creé a Don Barroso y luego estudié las proporciones, las expresiones, las caras….quería que cuando una persona viera a Don Barroso le transmitiera ternura. En cuanto al entorno de la historia, en este caso, parto de uno que existe, que es mi casa y mi pueblo, lo visito mucho, me paseo por allí… En esta obra tenía claro quién quería que saliera y dónde, pero sin duda lo que más me ha costado es el tratamiento de los sentimientos y cómo reflejarlo tanto en personajes como en el resto de los elementos.

Rosa Laparra: ¿Qué significa el color para ti dentro de tu obra?
 

Zarva Barroso: Lo vinculo a las emociones. Es un concepto más. Lo pienso muy bien porque dependiendo de cómo lo uses, transmite cosas o no. Cuando no lo utilizas, también hay un porqué.

Rosa Laparra: ¿Cuál crees que es la situación del cómic en España? ¿Se puede vivir de él en España? 
Zarva Barroso: La verdad es que es difícil, pero no solo la situación del cómic, sino de la cultura en general. Aunque siempre hay factores externos que influyen, creo que también depende de cada persona. Es complicado, pero no solucionamos nada pensando que es difícil sin hacer nada para cambiar la situación. En mi caso, como dibujante, mi compromiso no solo gira en torno a los temas que trato, también trabajo por mejorar el papel del cómic y el arte en la sociedad. Hay que educar para que la gente aprecie más los cómics. De hecho, uno de los proyectos en los que estoy trabajando actualmente trata de acercar a los niños al mundo del cómic.